Temporal
Las evidencias del temporal
Artículo de opinión
 
Canarias ha vuelto a ser testigo del poder de la Naturaleza, manifestado no sólo a través de los bellos paisajes que dan forma a las Islas, sino también a través de fenómenos, cada vez más frecuentes como el que acabamos de padecer esta semana y que, según los expertos meteorólogos, no ha sido más que una borrasca atlántica típica del invierno.

Muchos nos acordamos estos días de la tormenta tropical Delta, que sufrimos en 2005; de las lluvias que anegaron la Capital tinerfeña en 2002, o incluso de sucesos más recientes como las inundaciones que sufrió La Palma la pasada Navidad. Los hechos se suceden y, se trate de un tipo de manifestación u otra, lo que está claro es la necesidad de mejorar nuestras infraestructuras.

La evidencia más clara del temporal es que Canarias no está lo suficientemente preparada para soportar los embates del tiempo. Nos hemos acostumbrado a que en el Archipiélago nunca pasa nada, pero lo acontecido en los últimos años, y particularmente lo que pasó esta semana con especial incidencia en Tenerife y La Palma, es prueba determinante de que tenemos que actuar y hacerlo, además, por igual en todas las Islas, incluso en La Gomera donde, aunque menores, los destrozos también han sido cuantiosos; el viento ha soplado con fuerza y la lluvia, aunque serena, ha sido muy abundante.

Los esfuerzos del Cabildo por acondicionar las dotaciones públicas y llevar a cabo programas como la limpieza de cañadas o el Plan Insular de Canalización de Barrancos, que actualmente está en marcha, con obras concluidas ya en San Sebastián y Alajeró o en proceso de adjudicación e inminente concurso público en Hermigua y Valle Gran Rey, también han contribuido a minimizar los efectos negativos sufridos en la Isla colombina que, pese a todo, ha registrado destrozos en carreteras como el acceso a Barranco de Santiago, El Rejo o el Complejo Medioambiental El Revolcadero, así como caminos, aceras, frentes de litoral, espacios públicos, en general, o instalaciones como la del colegio público Nereida Díaz Abreu.

El Ayuntamiento de Valle Gran Rey se vio obligado a desalojar el centro educativo para garantizar la seguridad de los más pequeños, principales afectados por las deficiencias del colegio que han sido trasladadas al Gobierno de Canarias, competente en la materia.

Cierto es que resulta muy difícil combatir la fuerza y la intensidad de lluvias y vientos como los que se registraron en los momentos álgidos de la tormenta, en los que se llegaron a contabilizar hasta 270 metros cúbicos de agua en 24 horas y rachas de viento 139 kilómetros por hora, pero no es menos verdad que los efectos negativos son menores cuando se cuenta con infraestructuras y dotaciones adecuadas.

De poco sirven las ciudades tipo escenario con imágenes que asombran y deslumbran, si el suelo que las sustentan o los materiales de las que están hechas son frágiles e inconsistentes. Es necesario acometer actuaciones como la que se llevó a cabo para facilitar la evacuación de pluviales en San Sebastián, que en esta ocasión ha demostrado su eficacia, pero hablamos, además, de trabajar para asegurar la tranquilidad de las personas y evitar riesgos para la vida pues, aunque debemos congratularnos de que la tormenta no ha dejado víctimas, contamos ya con suficientes señales de que lo que podría suceder si no nos preparamos.

No podemos presumir de formar parte de la sociedad moderna y avanzada del siglo XXI cuando cada vez que llueve se colapsan calles, se interrumpen comunicaciones o se suspende el suministro eléctrico.

Canarias debe ponerse al día y debemos hacerlo todos, desde el ciudadano a título particular, que tiene que ser consciente de la importancia de proteger el entorno, no obstaculizar los cauces naturales y evitar actos poco cívicos y que pueden resultar muy peligrosos, como es el tratamiento incorrecto de la basura, hasta las empresas de servicios, obligadas a una política más consecuente con el interés general, y las administraciones públicas, desde los gobiernos locales hasta los Ejecutivos nacionales e internacionales.

Formamos parte de un planeta global que está vivo, es dinámico y que cada día en un lugar, tal y como sucedió entre el domingo 31 de enero y el miércoles 3 de febrero aquí en Canarias, nos advierte de la fragilidad del sistema.
Casimiro Curbelo. Presidente del Cabildo de La Gomera
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